miércoles, 13 de abril de 2011

Modestamente... ¡qué pinta tenemos, Dingo!

Dingo y Timbú, el basenji

En un pasado no tan lejano, mi amigo y yo fuimos maltratados por indignos seres humanos... 
Yo, todavía tengo algunas secuelas físicas de esa infeliz época de mi vida de la que, por suerte, ya casi ni me acuerdo porque fui adoptado, igual que Dingo, el "callejero alemán" pintón que me acompaña en la foto.
Por eso, hoy, a través de nuestra familia humana definitiva, nos convertimos simbólicamente en "militantes sociales".

¡¡¡¡Posamos para la foto de Animalitrus en representación y defensa de los derechos de todos los animales maltratados y abandonados que todavía no han podido sentir el amor y la protección de un hogar!!!!

¡Ah ... me olvidaba! El del manto sofisticado fuego y blanco, recostado sobre el césped, soy yo, Timbú, el Basenji!!!! ;-) Y el grandote fortachón con cara re dulce es mi amigo, Dingo!!!

jueves, 31 de marzo de 2011

¿Y los cosméticos?


Sergio Medini y Adriana
El experto maquillador Sergio Medini embelleciéndome con los maquillajes de Sisley.
 ¡Los cosméticos prometen ser elixires de juventud y nosotros lo creemos al pie de la letra! 
En esa búsqueda estamos incluso cuando viajamos: frascos y más frascos de productos con aceite de oliva, caroteno, rosa mosqueta, ácido hialurónico, ácido glicólico, té blanco, chocolate, caviar, aloe, vitamina c, manteca de Karité, oligoelementos etc., etc.,  etc., hacen que tengamos que ver cuáles son los cosméticos que vamos a usar según la cantidad de días que estemos de viaje.



En primer lugar, pensemos que siempre es mejor llevar un portacosméticos “flexible” en lugar de uno rígido porque, obviamente, se adaptará mejor al espacio libre que nos quede en la valija o en el bolso. Y, si es necesario, llevaremos más de uno.
En cuanto a los cosméticos en sí, prefiero llevar mini envases y de ser posible, sobres o sachets. ¡Sí! Ésos que habitualmente recibimos de regalo para promocionar una marca. Si no tenemos ninguno porque ya los hemos usado, conviene invertir en los productos que las principales marcas venden exclusivamente para viaje. En general, están pensados para que duren varios días, depende del tamaño. Lo bueno de usar mini productos es que al terminarlos, vamos desechando los envases y el portacosméticos vuelve a estar vacío, listo para reponer los productos, ya sea en el free shop, antes de regresar a casa o en nuestra próxima visita a la perfumería. Si no compramos los productos exclusivos para viaje, podemos (aunque es más trabajoso) traspasar los líquidos o lociones de un envase grande a uno chico que nos haya quedado vacío. 


Otro secreto para ahorrar espacio es llevarse una crema que se pueda usar tanto de día como de noche y una que pueda usarse tanto en los párpados como en los labios. Si podemos optar, los mejores cosméticos para viajar (tanto masculinos como femeninos) son los que vienen en barra, en polvo, en càpsulas (como las de ceramida de Elizabeth Arden) o tipo jabones (como el desmaquillante sin jabón de Sisley) o tubos minerales, ya que tienen la ventaja de que en caso de accidente, no se derraman ni manchan las prendas que haya a su alrededor.  












¡La cosmética masculina se viene con todo!
A los varones (como tantas otras cosas de la vida ;-)) les resulta menos complicado que a las mujeres, pero igualmente deberán pensar qué llevar, aunque no tengan que decidir entre una u otra crema, como nosotras, porque todos sus cosméticos se reduzcan a cuatro o cinco frascos... 
Si bien todavía prevalecen los productos para afeitarse o los perfumes y desodorantes, el uso de una mayor cantidad de cosméticos, según las distintas marcas va, francamente, en aumento.



A la hora de elegir desodorantes y perfumes, es preferible que sean sólidos, a bolilla, en barra o inclusive, en crema o en pañuelitos descartables, que los hay a la venta y son muy buenos. Los perfumes en aerosol (lo mismo que los esmaltes de uña) deberán ir sí o sí en su envase original. De todos modos, nunca debemos olvidar colocarlos en bolsitas con cierres herméticos o portacosméticos de algún material plástico. Si son transparentes, mejor, para que cuando en los aeropuertos escaneen la valija, se pueda ver bien qué hay adentro, de esa forma nos evitamos un mal rato.



Mi portacosméticos preferido es uno flexible, que se enrolla o se dobla en varias partes y en uno de los extremos tiene una perchita; es ideal porque ocupa poco espacio en la valija y también en cualquier toilette, ya que lo cuelgo y listo.
Algo que en mi vida diaria no uso pero me resulta imprescindible cuando viajo son las toallitas húmedas o refrescantes. En general, el precio es accesible, huelen rico y son bárbaras porque nos sacan de apuro en incontables ocasiones. Las uso para refrescarme el cuello o los brazos si estoy en un lugar donde el calor es insoportable, para limpiarme las manos si no hay agua y jabón a mano, para limpiar algún elemento que esté sucio, si tengo que apoyar algún objeto (por ej. en un baño); hasta me sirvieron para sacar alguna manchita en la ropa. Ahora vienen infinidad de tamaños y versiones sin alcohol, específicas para la cara e incluso, antibacteriales, así que no hay excusas para no incluirlas en el portacosméticos.
Otra cosa que, aunque no sean cosméticos estrictamente hablando, podemos incluir, son cierto tipo de productos con medicamento.

Un “must”para mí son:
  • las curitas (nunca me faltan las Compeed o las Urgo) porque cuando camino mucho, seguro que me aparece una ampolla en algún lugar del pie
  •  las lágrimas artificiales, porque mis ojos son híper sensibles y 
  • el agua termal; la uso cada tres o cuatro horas para mantener la piel de la cara hidratada. La sequedad que me produce pasar un día en un catamarán o un avión o en las condiciones medioambientales antinaturales de un aeropuerto, equivale a estar varios días expuesta al sol y al viento sin protector solar adecuado y sin anteojos para sol.
  • dependiendo del lugar a donde viajemos, flores de Bach, aspirinas, antigripales, vitaminas, repelente contra insectos, cicatrizante en polvo, antiinflamatorio y todo aquello que nos pueda ser útil ante una emergencia, siempre en frascos o envases “mini”, ¡no lo olviden! 












 ¡Finalmente, si no es un problema el espacio, usemos portacosméticos rígidos que los hay y son muy lindos, más que nada porque están compartimentados y los productos quedan perfectamente ordenados!








Así que ¡a poner nuestros mejores productos en el portacosméticos y a seguir soñando con los elixires de la juventud eterna!























jueves, 10 de marzo de 2011

¿Cómo armo la valija?


Podríamos mencionar tantos métodos como viajeros hay en este mundo, pero a la hora de armar la valija, conozco sólo dos que son realmente efectivos: 
  • El método quizás más conocido, que es el de guardar toda la ropa estirada.
  • Y el que aprendí con Tomoko Higuchi, hace muchos años en New York  (ella me ayudó a organizar dos de las tres valijas que traje cuando regresé a Argentina). Es el método de “enrollar” muy firme toda la ropa para que ocupe menos espacio y no se arrugue. 

¡Aunque no lo crean, todo lo que ella acomodó, llegó absolutamente impecable! De todos modos, hay que ser muy ducho con esta técnica, porque si no, se da el efecto contrario, los rollos “gordos” pueden ocupar más lugar que si la ropa se guardara estirada.
Por supuesto que la idea es, en ambos casos, llenar todos los espacios de la valija.

Debo decir que desde el “método Tomoko” en adelante, hubo muchísimos km. recorridos y así llegué a tener mi propia organización: un mix del "estirado" más el "enrollado".
Cuando voy a viajar, comienzo haciendo una lista de lo que creo que voy a llevar en la valija. Esto es importantísimo porque a la hora de repasar lo que ya hemos acomodado y controlar que no nos hayamos olvidado de nada, es muchísimo más fácil y práctico leer un simple listado que "espiar" cosa por cosa dentro de la valija.

Entonces, con papel en mano, me paro frente al placard y comienzo a sacar la ropa, según la lista que armé. 
Despliego todo sobre la cama porque eso me da una idea de la cantidad de ropa elegida y si hiciera falta, saco o agrego algo, según el cálculo de cantidad de prendas por cantidad de días. Traigo la valija y... ¡comienzo la tarea de acomodar!
Primero, al fondo, ubico lo más pesado, como algún abrigo, cartera o zapatos y botas que, depende del espacio con que contemos, van a ir juntos o separados, pero siempre en una bolsa, para no ensuciar nada con la suela. ¡Como detesto las bolsas de nylon, mis zapatos van siempre en bolsas de tela!
Pablito



En el caso de que viajemos con chicos, lo más práctico es llevar un bolso aparte con el calzado de todos. Así no ensuciamos ni arrugamos la ropa que está en la valija y además, no tenemos que ponerlos en bolsas.





Una vez lista la base, voy armando diferentes capas hasta llegar a la ropa más liviana y delicada, como los vestidos, las blusas o las túnicas. 
La pila que vamos armando deberá ser bien pareja; por ejemplo: si ponemos un pantalón con la cintura hacia la derecha, el que pongamos sobre éste, deberá estar ubicado al revés, para evitar desniveles.
Respecto a los pantalones, me gusta colocarlos con las piernas fuera de la valija para ir armando la pila adentro, hasta llegar al final, momento en que doblo las piernas hacia adentro, como envolviendo la pila de ropa.
En los bolsillos o compartimientos de la tapa y los costados de la valija ubico alguna bijou (nunca suelta, por supuesto, sino en bolsas o envoltorio ad hoc)), corbatas, chalinas o pañuelos de seda y prendas más delicadas.
Los cinturones pueden ir enrollados en algún rincón o a lo largo, estirados a los costados de la valija.
En cuanto a la ropa interior, el secreto está en hacerla “bollito” y meterla entre los rincones libres o bien dentro del calzado.

Ahora bien, si en vez de una valija, decidimos llevar un bolso, tenemos que prepararlo con mucho más cuidado, para que la ropa no se arrugue. 





Y aquí sí recomiendo sí o sí un mix de los dos métodos.
Si el bolso no tiene una base sólida, armada, lo mejor es poner en el fondo un jean o más pantalones estirados y doblados o una prenda fuerte como algún abrigo de jean, lana o cuero. Haciendo esto, no se arrugarán las prendas que coloquemos encima.





Una vez formada la base, coloco las demás prendas perfectamente “enrolladas” para que el bolso tenga una mejor forma. Dispongo los rollos “apretaditos” dentro del bolso, uno al lado del otro y relleno los huecos con medias, ropa interior u otros objetos pequeños.
Una vez armado, el bolso tendrá una forma pareja, similar al fucsia de la foto y, seguramente, la ropa llegará bien a destino, lista para usar y sin tener que planchar nada.

¡Pero a nosotras, las mujeres, todavía nos falta elegir los cosméticos que vamos a llevar! Aunque, pensándolo bien... no sólo nosotras los usamos. 
¡Mientras tanto, vean este interesante video de Eileen Hansen, porque los cosméticos y remedios serán tema de una próxima entrada!


lunes, 31 de enero de 2011

Ligeros de equipaje...

Estamos en época de vacaciones y así viajemos por pocos días o semanas a un sencillo o sofisticado lugar, cercano o lejano, siempre es mejor ir ligeros de equipaje; al menos así es para el común de los mortales que, habitualmente, "cargamos" con nuestras propias valijas porque... ¡OH! ¡No tenemos "valets" que nos acompañen!
Aclaración: Si vos sos de los nunca bien ponderados y muchas veces envidiados VIP, igual seguí leyendo esta nota porque te va a servir para asesorar a tus amigos más pobres :-) y te prometo que para la próxima te doy mis truquitos sobre equipaje para mascotas, porque ¡estoy segura de que a ella la cargás vos misma con todo gusto porque así lo hacen las divas!


El equipaje ideal es una valija (que se despachará en la bodega o buche, según el caso) y un bolso de mano (que deberá respetar ciertas medidas, si queremos subirlo con nosotros), además de "ese bolso" del que no nos separaremos ni un instante. 
¡Y si tenés alma de diva, "ese bolso" será un "nécessaire" (así lo llaman las abuelas) como el cremita y negro de la foto de la derecha, que es precioso! 
También podés llevar una pequeña mochila colgada adelante,  apoyada en el pecho (por seguridad) o un bolso-cartera colgado en un solo hombro. Ahí llevaremos un abrigo por si la temperatura del aire acondicionado está demasiado baja (cosa que sucede a menudo), remedios, quizás alguna joya, anteojos, cámara de fotos, celulares, ipad y todas aquellas cosas que queremos tener siempre a mano, como la documentación y el pasaje.

Como veremos, bolsos y valijas no son un tema menor a la hora de elegirlos y comprarlos. 
Ya sea que viajemos en micro, tren, auto, avión o barco, el lema es: cuanto más livianos, mejor. 


¿Por qué?
Porque si estamos limitados en el peso por la compañía de aviación, tendremos chances de llevar más ropa en la valija sin pagar exceso de equipaje.
Porque como dije anteriormente, si no tenemos la suerte de que el resto de la humanidad nos considere "VIP" (very important people) aunque sólo sea porque nos sobra el dinero ;-), nuestros bolsos no viajarán en primera clase ni los cargará nadie por nosotros, por lo tanto, si la valija es liviana y con ruedas (o trolley, como dicen los anglosajones), evitaremos molestos dolores corporales al final del recorrido o uñas rotas al querer destrabar el botón que hace que la manija suba para asirla y poder caminar y arrastrarla correctamente.

Y hablando de arrastrar, otro detalle a tener en cuenta son las rueditas del equipaje. Hete aquí que si no son de buena calidad, el bolso o valija se caerá de costado o hacia adelante a cada paso que demos porque no tiene el equilibrio deseado y, lo más probable, es que las ruedas se rompan al primer descuido.


 Podemos elegir entre equipaje expandible o no expandible, blando, semi-rígido o rígido, pero ésa ya es una cuestión estrictamente personal; a mí no me gustan demasiado las valijas rígidas, porque si bien duran más y no se rompen fácilmente, terminan muy rayadas, lo cual, las afea bastante.


Aunque hoy, en muchos lugares se ofrece "envolver" el equipaje con un plástico al que después uno tiene que destinarle un rato laaaargo a sacarlo (ya que a veces sólo sale cortándolo pacientemente con una tijera) y poder así abrir la valija, es importantisimo que bolsos y valijas sean impermeables, por si algún tramo de nuestro viaje tenemos que hacerlo en un taxi-lancha o, por si nos sorprende una lluvia fuerte en cualquier otro lugar. Además, es importante que tengan bolsillos bien terminados y varios compartimientos interiores, como así también buenos cierres y candados, por obvias razones de seguridad. Y hablando de seguridad...
¡No pienses nunca que tu valija es única! Porque es muy probable que en el mismo viaje haya, al menos, otra igual, así que no olvidemos ponerle algún distintivo que llame nuestra atención, para que al momento de retirarla podamos identificarla rápidamente para evitar confusiones y que alguien más se la lleve por ser igual a la suya. Hay varias opciones para identificarlas. Si no querés escribir tu nombre, ponele un teléfono, unas iniciales, el código postal de tu ciudad, porque en caso de pérdida o extravío es necesario que el equipaje esté debidamente identificado para reclamarlo.

Existen diversas marcas nacionales e internacionales para elegir según nuestro gusto y estilo personal y el rango de precios es variado.
Algunas marcas que he comprado y me dieron muy buenos resultados son: Samsonite, Carpisa, Kipling (la marca del simpático mono que se chupa el dedo), Mandarina Duck y Fendi (entre las internacionales) y Karpatos, Maxime y Primicia (entre las nacionales).


También, entre las marcas internacionales, están los equipajes Louis Vuiton que son, verdaderamente excepcionales en precio y en calidad porque se dice que están terminados a mano y... si la empresa lo asegura, tendremos que creerle, no? 

Y aquí va la mala noticia: ¡los equipajes con las características descriptas, es decir, livianos, con buenos cierres y manijas y diversos compartimientos (para que nuestra ropa llegue a destino impecable), además de buenas ruedas, no son nada baratos, más bien todo lo contrario!

Pero sepamos que comprar una buena valija o un buen bolso es una inversión a futuro, porque aunque muchas veces sufran maltrato, entre otros, de parte de los maleteros, nos van a acompañar durante muchos viajes.
 En definitiva, si NO nos sobra el dinero, siempre hay una buena noticia y es que tenemos la alternativa de elegir en un "outlet" de las mejores marcas algún discontinuo que nos guste y comprarlo a mitad de precio.



¡¡¡Entonces, blogueros...a viajar y a disfrutar!!!

jueves, 30 de diciembre de 2010

Fin de año... Reflexión de Lao Tzu en El Tao de la Gracia

Mi más profundo deseo es que cada uno de nosotros logre ser feliz en este mundo... parece simple, pero obviamente, no lo es.

El maestro nos dice:
Conténtate con lo que tienes; regocíjate en cómo son las cosas.
Cuando te des cuenta de que nada falta, el mundo entero te pertenecerá.

Y continúa:
La verdadera sabiduría parece tortuosa...
El maestro deja que las cosas sucedan y moldea los acontecimientos según van apareciendo.

¿Será este pensamiento uno de los caminos para alcanzar la felicidad?
¡Intentémoslo!
Tal vez así empecemos el año 2011, imbuidos de una nueva filosofía que, definitivamente, cambie nuestro sino...
Tal vez así podamos querernos y entendernos aunque seamos absolutamente distintos, no?

                                                                 ¡Que así sea!

                                                        ¡¡¡¡FELICIDADES!!!!

viernes, 10 de diciembre de 2010

Y llegó diciembre...

Hola Blogueros!

¡Ya llegan las fiestas, trascendiendo culturas, religiones y países!
Llegó diciembre más rápido de lo que hubiésemos querido...

Lástima que no podamos detener el tiempo, no?
Porque tal vez hubiéramos permanecido en la época del año que más nos gusta o en el mes que más proyectos logramos o en la semana que más disfrutamos o en el día que fuimos más felices.
Pero la vida no es tan generosa y no nos permite elegir... Sin embargo, aún así tenemos la posibilidad de optar  por quedarnos con el gusto amargo del que tal vez fuera el peor año transcurrido o vislumbrar el 25 de diciembre una nueva victoria sobre las tinieblas. 

En Roma, cuando las noches eran más largas y frías, se acostumbraba pedir un nuevo año de luz y calor y el dios sol era representado por un recién nacido a quien se veneraba.
Al hacer un recorrido por diversas religiones y creencias, si bien, estrictamente hablando, no aparece este Dios Sol Invicto romano, nos encontramos con algunos seres de luz coincidentes en sus atributos, a saber:

Horus: la luz, el Mesías y La palabra 
Buda: el Buen Pastor y el Carpintero 
Mitra: el Redentor y el Cordero de Dios
Cristo: el Hijo de Dios, el Salvador y el Mesías
Krishna: el Pastor de Dios y Señor de los Señores



Pero  ¿Qué es verdaderamente la Navidad?
Para algunos, tal vez sea una celebración puramente religiosa digna de ser vivida como su religión se lo ordena; para otros, quizás signifique la realización de un sueño largamente acariciado. Para unos, tal vez signifique trabajar más horas que el resto del año; para otros, disfrutar del ocio creativo vistiendo su casa de preciados adornos navideños. Para unos, tal vez sólo signifique festejar embriagándose con vino, sidra o champán; para otros, la oportunidad de ver a los parientes que están lejos y compartir una rica cena, rodeados  de afecto. Para unos quizás signifique concretar ese viaje tan ansiado y para muchos otros, tal vez, recibir bellos regalos con la certidumbre de que, si no fuera Navidad, nunca recibirían...

Como vemos, a esta fecha tan especial le podemos dar tantos significados como formas existen para celebrarla, pero yo me permito hacer una sugerencia: festejemos como festejemos, hagámoslo igual que cuando asistimos a un acontecimiento muy importante, mostrando lo mejor de nosotros y vestidos con nuestras mejores galas, porque en diciembre, comenzamos a prepararnos para un renacimiento, para la llegada de una nueva luz redentora a nuestras vidas.
Entonces, lo mejor que podemos hacer es estar alertas e intentar transmutar nuestro mismísimo ADN, porque si lo logramos, seguramente nos encontraremos ante un verdadero milagro, en el momento justo... 
¡No nos rendiremos ante nuestras propias limitaciones y estaremos encantados, subyugados  por nuestra libertad interior!



¿Y... cómo será el año 2011? 
No podemos predecir el futuro... sólo podemos desear que nuestros ojos no se nublen por el llanto ni los malos momentos transcurridos, sino que se abran a las emociones venideras y a la alegría de los sueños cumplidos.
¡Deseo que el año que vivimos no haya sido en vano, sino que nuestro doloroso crecimiento ampare al inextinguible crecimiento de los demás!
¡Desde lo más profundo de mi corazón les deseo felicidades y buenos augurios a los seres humanos de buena voluntad, que día a día intentan hacer que nuestro mundo sea mejor de lo que es!
¡Brindemos por eso!

martes, 5 de octubre de 2010

Giorgio Armani

 Así como en su momento, Cocó Chanel, revolucionó la moda femenina con sus saquitos de tweed, inspirada muchas veces en el vestuario masculino, Armani es reconocido por revolucionar la moda masculina con la propuesta de sacos holgados: "Comodidad ante todo", ése es su lema.
Giorgio Armani nació en Italia en julio de 1934 y al parecer, fue su madre, una atractiva mujer con un innato sentido del estilo en el vestir, quien se convirtió, más tarde, en su fuente de inspiración.








Terminada la escuela secundaria, comenzó a estudiar medicina en Milán hasta que en 1957 accedió a un trabajo en la Rinascente y allí comenzó a desarrollar su indiscutible gusto por las telas y el diseño.

En esos años, trabajó también para Nino Cerruti y Hugo Boss, entre otros, siendo su primer diseño una abotonadura de asta de toro para un saco de Cerruti que, si bien no tuvo demasiada aceptación, fue el primer paso de un largo y exitoso recorrido.


Su gran aventura en el diseño comenzó en 1975,  junto a su pareja Sergio Galeotti, con quien abrió una pequeña boutique en Milán, desde donde se empeñó en recuperar una prenda como el saco masculino para convertirlo en un sello de identidad de la Casa Armani. 
Su hermana, Rosanna Armani, se incorporó posteriormente a la empresa cuando ya había comenzado a diseñar la línea femenina. Aunque la muerte de Galeotti en 1985 fue un duro golpe para él, siguió exitosamente adelante con la marca, diversificándola e incluyendo zapatos, bolsos, relojes, lentes, joyas, perfumes, cosméticos y hasta mobiliario para la casa.

Armani revolucionó el diseño masculino de los sacos "desestructurándolos", eliminando el soporte interno (forros interiores y hombreras), cambiando los botones de lugar y modificando las proporciones tradicionales.


También se empeñó en que sus colecciones incluyan algo para todos los bolsillos, comenzando por las líneas de haute couture como Giorgio Armani y Armani Privé, para ir bajando los precios en las marcas de Armani Exchange y Armani Jeans. 



Armani Dixit: “Un saco, un par de pantalones oscuros –azules o negros- un suéter, una camisa de cashmere y un lindo par de zapatos de buena calidad son suficientes para vestir a una mujer o un hombre de manera impecable y elegante”.